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viernes, 25 de junio de 2021

La amistad como verdadero tesoro del futuro conquistador. (Parte III)

 


Por: Jesús Kallinikos

En su campaña contra Iliria,  Alejandro demuestra la forma más conveniente de librar batallas, provocó no odio, ni rencor, sino un gran respeto por su figura. Ahí vivió con dureza y muchas penalidades. Filipo debió haber sabido cómo estaba su hijo por la red de espías y contactos que tenía, de igual forma se enteró que algunos de sus amigos acudieron a él, algo que probablemente preocupó en todos los sentidos a Filipo, como rey y como padre; no podemos negar que probablemente Filipo temió que Alejandro luchará por el trono.




Nunca las cosas estuvieron tan mal entre padre e hijo como en aquellos momentos, fueron los amigos el único sostén de Alejandro, el amor que todos se profesaban fue lo único que los impulsó  para renegar y ,en cierto sentido, convertirse en hombres fuera de la ley. Fue por un corintio llamado Demarato, que además era amigo de Alejandro, quien medió desde Pella entre padre e hijo para lograr que este último regresará a la corte. Su regreso marcó una reconciliación bastante sentida, ahora más que nunca Alejandro aumento la dependencia y el afecto a sus amigos, los amigos pagaron con la misma moneda. Filipo, irritado al ver la fortaleza de aquel lazo, no dudo en tildar a sus amigos como verdaderos traidores a su rey.  

 Aristóteles menciona que no todo puede amarse, solo lo amable es lo digno de ser amado. Existen tres causas por lo que los hombres aman, según el estagirita,  y estas son:  por lo bueno, lo agradable o lo útil, existe un afecto recíproco para cada una de estas formas y en cada una de ellas se desea un bien en la medida en que se quiere. Por ello la inclinación hacia una cosa inanimada no puede llamarse amistad porque de esto ni se obtiene reciprocidad ni se desea un bien a la cosa inanimada. Para que exista amistad debe haber de principio una disposición del uno con el otro y viceversa.  Aristóteles dice que aquella amistad fundada en la utilidad es la más común, no dice que es mala, sin embargo, no es la amistad principal. La amistad que nace fundada en el placer es propia de los jóvenes, cambia fácilmente porque al cambiar el carácter cambian también los placeres. Pero la amistad según la virtud es la amistad de los mejores.



La amistad primera  es una amistad de ida y de vuelta, una elección mutua. Porque el amado es amable con el que ama y viceversa. Las demás clases de amistad también se encuentran entre los animales y también entre hombres y animales domésticos. Para Aristóteles la primera amistad es la amistad única. 

Al poco tiempo de lo sucedido después de su regreso del exilio, Alejandro se enteró que Filipo había ofrecido la mano de su hermanastro Arrideo a la hija de un gobernador rebelde de Caria, que por entonces era una provincia persa, impresionado y creyendo que había sido desplazado en la línea sucesoria pidió a uno de sus amigos un griego y actor llamado Zetalo, que investigará en la provincia y ofreciera la mano de Alejandro, revelando que su hermanastro era un retrasado mental.

El resultado fue que ambos hermanos fueron rechazados y Filipo perdía de esta manera un aliado estratégico en su plan por conquistar Persia. Se dice que Filipo reprendió a Alejandro y le dijo que no pensaba sacarlo de la línea sucesoria, sí había ofrecido a su hermano era porque Alejandro no debía ser yerno de un simple gobernador.

Sin embargo, no toleraría que Alejandro ejerciera un poder que hiciera parecer a Filipo como alguien débil, decidió castigar a Alejandro donde Filipo sabía que le dolería, así que mandó al exilio a todos sus amigos menos  Hefestion y a Filotas el hijo de su mejor general, además que mandó a arrestar a Zetalo y pidió que fuera encadenado desde Corinto hasta Macedonia, dicen que eso hirió a Alejandro quien siempre pensaba que si alguien corría un riesgo con él, al menos debería también correr el riesgo juntos.



 Alejandro siempre se sentiría en deuda con Zetalo y dicen que durante el resto de su vida, su amigo fue recibido con toda clase de honores, Alejandro personalmente homenajeo al actor por todo lo vasto de su futuro imperio. Con respecto a Hefestión, Filipo consideraba lo mismo que Aristóteles, que era una buena influencia en Alejandro, además que, para Filipo podría servir como una clase de rehén. Debe mencionarse que Hefestión puede considerarse como un personaje al que no se le ha hecho la suficiente justicia, ya que no solo fue el amigo más cercano a Alejandro o, como fuentes muchos siglos posteriores harían de él, un simple amante, algo que nunca fue mencionado por los historiadores contemporáneos a Alejandro ni por las diversas columnas que tuvieron el resto de sus competidores o rivales. Hefestión fue el único de los alumnos de Aristóteles que mantuvo una correspondencia con el filósofo, se dice que se hizo un libro que se perdió en el tiempo con aquella correspondencia, igualmente Hefestión se mandaba correspondencia habitualmente con otro famoso filósofo de entonces, aunque no tan famoso actualmente, Jenócrates, quien fue el tercero al mando de la Academia, discípulo y amigo personal de Platón.



Hefestión obtuvo los más altos cargos en el ejército de Alejandro pero no le fueron dados desde un principio, como si los recibió algunos de sus amigos Tolomeo o Filotas. Nadie de los amigos tenía dudas de que el más cercano amigo a Alejandro era Hefestión, siempre cumplió con absoluta decencia y efectividad las tareas encomendadas y nadie recriminó ninguna falla en él, aún después de los años por ejemplo Ptolomeo nunca mencionó falla alguna pero también guardó silencio de las proezas. La muerte de Hefestión, ocurrida pocos meses antes de la propia muerte de Alejandro, provocó en el joven rey el colapso que por poco lo hizo enloquecer, Arriano nos dice que mandó a crucificar al médico que lo atendió. 

 

En cambio se dice de aquellos que quieren por interés, que estos no quieren al otro por lo que es sino en la medida  del bien que se  obtiene y esto sucede también con los que se aman por placer, estos últimos quieren al otro por lo agradable y no tanto por el carácter. En ambos casos  se busca lo que complace y es útil pero para ellos mismos y no por el modo de ser del amigo.

De igual manera no se puede pensar que una amistad perfecta surge en aquellos proclives a estar rodeado de personas porque para llegar a una amistad es necesario tener cierto grado de experiencia (haber compartido mucha sal) para ello es necesario llegar a una intimidad, todo ello solamente puede surgir donde el tiempo se prolonga porque solamente ahí ambas partes pueden ir ganando confianza y al mismo tiempo irse mostrando al otro.

Algo que en la amistad por placer o utilidad no puede ser porque tanto en aquella amistad que busca ciertos beneficios no dura en el tiempo, como aquella que es por placer que sí puede agradar a demasiados, sin embargo  entre estas dos existe más parecido a la amistad primera, en aquella que se da por placer porque mientras está brinde algo a ambas partes, se mantendrá pero si en algún momento el placer deja de mediar entre estos no habrá motivo para seguirse tolerando.


 

Bibliografía:

Lucio Flavio Arriano. (2001). Anábasis de Alejandro Magno. Madrid. España: Gredos.

Plutarco. (2000). Vidas paralelas Tomo VI. Madrid, España: Gredos.

Mary Renault. (1991). Alejandro Magno. Buenos Aires: Edhasa.

 



martes, 1 de junio de 2021

La Foule Illuminé : Epifanía inspirada en una escultura de Raymond Mason

 


La tierra vacía, llena de estorbos, nunca fue tan amenazante como en la imagen de la masa; la masa siempre esta llena, esta tan llena que se ve negra, no es tanto una sustancia cuanto un ente que empieza como un demiurgo acéfalo y se descompondrá cuando menos se lo espere nadie en una gray goo ecofaga, en la masa individualizada. Hay algo de eléctrico en la masa también, como en las estereotípicas representaciones televisivas del monstruo de Frankenstein, algo reanimado por una fuerza tan brusca como un rayo, una animación que recuerda al febril vaivén de la canción “La foule” de Edith Piaf; no obstante, hay algo que separa a la multitud y la masa, son cosas bien distintas.

La Foule es el síntoma de una enfermedad aguda, la huella de un acto fallido de intensidad abrumadora, de rápida resolución. En la Foule la multitud esta desatada por el frenesí gozoso de la presunta llegada de un acontecimiento, un momento liminal que los libera y reúne, algo que encierra a los que participan de ella en la eternidad de un momento efímero que se prolonga a medida que se desea evitar que se marchite la promesa de un momento de durar para siempre. La Foule vive en la duración del arrebato.

¿Sería muy exagerado pensar que la primera mitad del siglo XX se vivió como una fiesta? A pesar de la gran guerra y la gran depresión, la relación de esta época histórica con la fiesta es indisoluble, un rastro de migas que lleva a casa, la primera mitad del siglo XX se sintió en casa en la fiesta, ninguna otra vivencia gano un matiz tan inimitable en este momento de la historia occidental. Un ejemplo: La Foule Illuminé de Raymond Mason.


Una luz exagerada ilumina y expone a los personajes en el frente de la escultura, los personajes en el fondo se ven sumidos en la sombra proyectada por los personajes iluminados, dan la espalda a los asombrados espectadores; están sumidos en otro tipo de frenesí, en la agresión, exaltación que, en su opacidad, sabe ofrecer la calma y la paciencia de la apatía. En cierto modo recuerda al tópico de la escala naturae, hay una diferencia crucial, la escalera de Mason no termina con el hombre como ser racional, tampoco con la perfección de los ángeles. 



Esta escalera se ve interrumpida por la discontinuidad de un suceso nunca antes visto; no se le dice a quién mira esta estatua cual es tal suceso, no se podría decir siquiera que los personajes en la escultura puedan dar una pista sobre el mismo; este suceso no develado podría  ser la llegada del fin de la historia o la presencia del übermensch nietzscheano en la plaza del mercado, podría ser la mayor revelación jamás vista, poco le importa a los ensombrecidos el nombre que le quieran poner.

Los personajes de Mason esperan el mañana sin ninguna gana de que el mañana en verdad llegue, en realidad, nada peor podría sucederles sino la llegada de aquel mañana que tanto deslumbra a los asombrados. Las figuras en los escalones más bajos de esta escultura no tienen ninguna duda encima de sus cabezas; absortos en sus dramas y tragedias habituales, dan espalda al acontecimiento. Han presenciado la llegada del mañana y saben que no es menos terrible ni menos cotidiano que el ayer.


La Foule no es el Volk del romanticismo alemán, mas no por eso llega a la pobreza de ánimo de las masas individualizadas de nuestro tiempo; forma parte de una heterocronía que derramará su ectoplasma espectral en las décadas que le siguen: evidencia de un camino de pisadas fantasmas que va desde la mansión en la que quedan atrapados los protagonistas del “Ángel exterminador” de Luis Buñuel hacia el punto de congelación del Hotel Overlook de “El resplandor”.

No es ninguna coincidencia que tanto la escultura como la película de Stanley Kubrick vieran la luz en la década de 1980. El espectro de la Foule persigue a las masas individualizadas en la irreversibilidad de la llegada del mañana, el mañana que llegó sin causar asombro, ni decepción, a pesar de toda la expectativa que se tenía de su catastrófica venida, la imposibilidad de sentir apatía como un gesto de resignación y la indefensión ante una nueva apatía que encuentra su origen en la imposibilidad de hacer algo tan sencillo como resignarse. Al menos en la Foule se compartía ese tiempo apático de la espera, nosotros estamos juntos en la masa individualizada, juntos sin tiempo, ni espacio para compartir.

jueves, 6 de mayo de 2021

Alejandro Magno- El ethos de la amistad

 


Por: Jesús Kallinikos

Bajo las enseñanzas de quien mas tarde sería un reconocido sabio Alejandro aprendió conceptos que seguramente le sirvieron en la ética y en su gobierno . Estos conceptos lo acompañaron durante toda su vida y, por ejemplo, lo llevaron a saber cómo tratar a las polis griegas al otro lado del Egeo. Alejandro llevó al pie de la letra lo pensado por Aristóteles, una vez que salió de la zona de las polis griegas comenzó a actuar acorde a las formas y las situaciones particulares de cada pueblo con el que entraba en contacto.

Lo que se abordará con más detenimiento es lo concerniente con la Ética. Todos hablaron del Magno; sin embargo, todo tiene un comienzo y en este comienzo en particular existen muchos registros.

Alejandro nació en un pequeño reino al norte de Grecia donde, como alguna vez les recordó a sus hombres, “lo único que el pueblo poseía eran las ovejas con cuyas pieles se cubrían por falta de telas”. Una nación en la que nada de lo que pudieran poseer estaba seguro; no solamente sus fronteras eran atacadas por los barbaros ilirios y tracios, incluso solían atacar constantemente tierra adentro.

Los macedonios eran hombres rudos y a pesar de ello Filipo procuró hacer una isla de helenismo la capital: Pella. El acceso al poder por parte del padre de Alejandro estuvo lleno de sangre, como siempre lo fue el acceso al trono de Macedonia. Su madre y la familia de ella decían descender de un hijo de Aquiles, Neoptolomeo, que tomó por botín de guerra a la viuda de Héctor, llegando a las tierras de Epiro en la frontera oeste de Macedonia

Los primeros años de la vida de Alejandro estuvieron marcados por un acercamiento con Olimpia, su madre. Se cuenta que ella era una mujer de hermoso rostro, gran inteligencia y un extraño orgullo; a diferencia de Filipo, quien por cada campaña que emprendía no solo regresaba con la victoria militar, sino que retornaba con alguna nueva esposa, hija de algún reyezuelo, el orgullo de Olimpia le llevo a no tener alguna relación adúltera y de esta manera mostrarse como la única reina de Macedonia. Olimpia le dirá a Alejandro que su padre no era Filipo sino Zeus, la niñez de Alejandro estaría marcada por el amor obsesivo de la madre y la figura de un padre ausente. A la edad de siete años cuando para los griegos culminaba la infancia, padre y madre acordaron que el niño recibiera la ardua educación para un rey.

Esta  labor fue delegada a un preceptor llamado Leónidas quien le dio la primera educación; su enseñanza consistió en ejercicios marciales y un estricto régimen alimenticio, método que tanto Olimpia como Filipo aprobaron, que incluía la restricción a algunos alimentos ; el cual, con los años, repercutió en que Alejandro no pudiera alcanzar la media de la altura macedonia. No fue un hombre bajo o enano, dado que los diferentes historiadores o sus rivales políticos nunca consideraron importante hacer mención de este detalle, pero seguramente es un detalle que no pasó desapercibido. Lo cierto es que no llegó a alcanzar la altura de su padre ni la del promedio de los macedonios. Esta situación generó ciertas inseguridades en el joven Alejandro que, al crecer en una sociedad con un enfoque guerrero como la macedonia, se acentuaron aún más por la declarada enemistad entre sus padres, quienes en cierta medida rivalizaron por tener al hijo bajo su órbita.

 De Olimpia se sabe que era más cercana a los impulsos y las pasiones arrebatadas, tenía una inclinación por rituales que escandalizaban a los propios macedonios, rituales considerandos arcaicos por la sociedad macedonia, a pesar de ello, Olimpia procuró que Alejandro fuera más refinado que el padre. Filipo en cambio vio en su hijo a un soldado y probablemente al heredero al trono por lo que veía con malos ojos los refinamientos de la madre. Ambos tenían un gran cariño y esperanza en su hijo, pese a la dureza con la que lo criaban, pero la disputa entre ambos generó una cierta lejanía e incomprensión en él, fue en cambio en la amistad donde encontró un pilar.

 Alejandro creció con la Ilíada (se dice que recibió una Ilíada del propio Aristóteles y que la mantuvo consigo durante toda la campaña en Asia) como un libro de historia que establecía un precedente de una cultura compartida con las polis helenas y como una obra que moldeó la idea del héroe. De entre los personajes de la Ilíada, Aquiles era tenido en gran consideración por el futuro conquistador: como un ilustre antepasado en paralelo a sus supuestos lazos con las estirpes troyanas Aquiles fue un modelo para él, mas se puede decir que la diferencia entre el ethos de Aquiles y Alejandro reside en la huella que la educación propinada por Aristóteles dejo en el joven macedonio. El macedonio no tuvo los famosos impulsos del mirmidón, en nada se le pareció en las rabietas, nunca hubiera imitado aquella conducta que mantuvo a un emberrinchado Aquiles en su tienda mientras sus amigos luchaban y caían frente a los soldados de Héctor. Es bastante seguro que durante el periodo que paso con Aristóteles fue donde Alejandro aprendió los grandes principios de la ética dada por su maestro, la idea del hombre de alma grande. 

Para Aristóteles la amistad contiene una cierta propiedad moral y aunque el término amistad posea diversos significados y diversas formas: para algunos la amistad surge entre semejantes, mientras que para otros son los contrarios los que se atraen, hay algo en la amistad que hace que esta sea la única capaz de igualar a los hombresEs en los amigos donde el hombre poderoso encuentra la seguridad de que sus bienes serán no solo mejor preservados, sino que incluso crecerán; de igual forma es en la pobreza o en las más terribles de las desgracias donde los amigos se convierten en el único refugio. Alejandro consideró a la amistad como el mayor tesoro que poseía y nunca dejó a sus amigos pelear batallas sin él, ni dudo en arriesgar su propia vida cuando sus amigos se encontraban al borde del desastre.


Terminada la época de estudio con Aristóteles, que duró alrededor de cuatro años, Filipo pidió que su hijo y los jóvenes nobles, entre los que se encontraban amigos de su hijo, regresarán a la capital para ocuparse de los asuntos reales en su ausencia mientras combatía a los tracios. Alejandro ocupó el cargo de regente durante este periodo; más tarde padre e hijo estuvieron juntos en campaña contra tracios, atenienses y tebanos. La lejanía de la madre mejoró bastante la relación con el padre al grado de permitir tiempo más tarde a Alejandro acudir a la próxima boda de su padre. En relación con la boda del padre, Alejandro se exiliaría de la corte cuando el padre de la novia  un general macedonio de nombre Átalo, quien por cierto tendría bajo sus órdenes la avanzada macedonia en Anatolia, pidiera brindar  para que el rey tuviera un heredero legítimo; algo que al instante  irritó a Alejandro, pues mostró que para el nuevo suegro de Filipo tanto Alejandro como Olimpia solo eran unos epirotas.

Se cuenta que Alejandro se levantó  y lanzó la copa de vino hacía Átalo gritando y preguntó: ¿entonces soy un bastardo? Átalo, ebrio o calculadoramente “ofendido”, logró que Filipo intercambiara palabras con Alejandro, no se tiene registro de lo que se dijeron, tal vez fue el remate magistral del propio Alejandro lo que hizo que se olvidaran las palabras que se intercambiaron; solo queda imaginarlas; Filipo estuvo a nada de desenvainar su espada para terminar cayendo al intentar dar un paso adelante, debido en parte a una vieja herida y el vino bebido, ahí fue donde el hijo, mirando a los invitados, señaló hacía donde estaba Filipo y dijo: “Mirad a quien pretende cruzar de Europa a Asia y es incapaz de cruzar de una mesa a otra”

En esta ocasión se probó la amistad del círculo de amigos de Alejandro. Fueron ellos quienes proporcionaron la escolta que acompañó a madre e hijo en su huida, esa misma noche, hacía el reino de su tío en Epiro, al cual, por cierto, debía su trono a Filipo. Llegados a Epiro, dejó a su madre y por alguna extraña razón emprendió una huida hacia Iliria; terreno en el cual, durante el periodo posterior a estudiar con Aristóteles, Alejandro combatió a los ilirios y los venció.



domingo, 18 de abril de 2021

Conceptos abrasivos contra muros invisibles.- Puebla y el esfuerzo del concepto en la obra de arte.

 



Missi Alejandrina

El arte conceptual se ha caracterizado desde su nacimiento por tomar como punto de partida la apuesta por el nihilismo, lo que eso significa para la creación de obras de arte no es solamente la necesidad de tomar postura frente a la nada, sea esta una postura dramática, una postura irónica o una en la que ambos estados anímicos se fusionen, es también un ansia por la búsqueda de huellas que llevan hasta el origen de aquel vacío contra el que han apostado. En su punto más alto, el arte conceptual ha de enfrentarse con el terrible horizonte de un viaje a lugares que están un paso más a allá de la muerte de todo paradigma ontológico.

En el caso de la ciudad de Puebla es posible encontrarse con un arte conceptual que se le cierne a manera de epidermis, zona de contacto en la que se puede mirar las marcas impresas de las mutaciones generacionales sobre la psique social. Si el lirismo y el figurativismo dejan ver aquello que se resiste a cambiar y/o derrumbarse; en el arte conceptual es posible reconocer aquellas experiencias que necesariamente han tenido que transformarse con el desgaste del tiempo, lo irreversible. El arte conceptual exige mirar con inocencia las inocencias perdidas.

Con el propósito de obtener una lectura general de algunas interacciones entre el arte poblano y el pulso crítico de lo conceptual artístico, en esta ocasión comentaré la obra de los siguientes participantes del catálogo “Arte Actual en Puebla 2017-2020”: Rebeca Martell, Isabel Gaspar, Mónica Muñoz y Jorge Juan Moyano.

En las fotografías de Rebeca Martell hay un encuentro del espectador con la mirada expectante, con los dos lados de ella. Usualmente el sentimiento de expectación está asociado con el sentimiento de la maravilla, específicamente, la fascinación con la llegada de la novedad. Dicho esto, en las dos fotografías de Rebeca Martell, “Nightmares by the sea” y “Two seconds and a tear”, sobrevive uno de los matices vivenciales característicos de la década de los noventa: la disposición a enfrentar la expectación y el cambio no solo con la emoción de la absoluta ganancia sino también estar dispuesto a enfrentar frontalmente el desconcierto, la soledad y la vulnerabilidad.


 Las escenas reflejan el suspenso de la desterritorialización, metamorfosis de lugares físicos en escenas psicológicas. En ambas fotografías se representan diferentes momentos de esta transición. En “Nightmares by the Sea” la mirada se encuentra con el momento inmediatamente póstumo a la desterritorialización, el emerger de un nuevo rostro. Este nuevo rostro no es como el feto terminado al nacer, el rostro listo para la vida, si ese rostro genera desconcierto es precisamente por su incompletitud, su no identidad; aquel rostro que nace aún le queda pendientes los dolores de la formación, a pesar de haber pasado por el forcejeo entre membranas de textiles plegados del nacimiento.


En “Two seconds and a tear” el escenario es completamente otro, el espectador se encuentra en el corazón de la duración. Los muros de la habitación, cuya textura recuerda a velos traslucidos, contrastan con el sólido y aplastante peso del cielo. En este cuarto vacío, que va deformándose hasta volverse un interior fenoménico, los estados anímicos son representados por su sensación; se sabe que algo grave ha pasado, la titánica lluvia lumínica de gotas, que bien podría ser bombas, esta a la mitad de su caída, pero no es posible discernir si ha sido una pequeña desgracia convertida en desastre natural o si, en efecto, el cielo esta a punto de aplastar al testigo de esta escena. Ante estas situaciones el ojo se ve en la necesidad de asumir que no hay alternativa a esperar que pase la tormenta. Contemplación del nacimiento del momento significante, centro móvil de la identidad nómada.

   En un enfoque inclinado a lo cartográfico se encuentra la obra de Isabel Gaspar “#fb7f1d”. En este caso la artista usa el estilo glitch de una manera ajena al entendimiento común de este elemento de la informática: no lo ve como un error o resultado del deterioro de los archivos, hace alusión al aspecto metamórfico de la información en la ciencia de la informática. La imagen desde la perspectiva del código, fuera de la inmanencia  de su simplicidad óptica,  se muestra como una infinitud de caminos multidireccionales que van de ida y vuelta, superposición de múltiples capas que a su vez se descomponen en hilos tan delgados que resulta necesario fijarlos al soporte por medio de alfileres; sí, es cierto, hay múltiples caminos, hay casi infinitas maneras de recorrerlos, mas el secreto no esta en su formar parte de una forma ideal. La virtualidad en este caso haya su esencia en la recombinación, por eso la placa verde funciona como vuelta a la simplicidad de la imagen, claro, especificando que la unidad de la imagen es solo una forma de vivir la imagen.


A modo de conclusión he decidido abordar la obra “ Animots” de Jorge Juan Moyano. Esta obra hace una referencia explícita a un concepto homónimo que Jacques Derrida desarrolla en el texto póstumo “L’animal donc je suis” y, en cierta manera, es no solo un homenaje sino una traducción al lenguaje pictórico de los argumentos establecidos en la obra del filósofo francés. En “L’animal donc je suis” se hace una deconstrucción de la palabra “animal”, la principal crítica al uso de esta palabra es su poder de reducir a una sola cosa informe, un mote, la casi infinita diversidad de características y comportamientos presentes en el mundo animal.

 Juan Moyano traduce esto a través de tres elementos: la tachadura, el texto y la caricatura. Lo primero que sobresale son los animales apenas insinuados por sus perímetros, caricaturizados, pero resistiéndose a perder el poder apelativo de su mirada, elemento clave para desencadenar la acción del principio de la hospitalidad que nos convoca a anteponer al otro sobre nosotros mismos; deposición de las armas completamente necesaria para la apertura al otro y, aún más necesario, para comprender a los animales, el otro más radical de todos.

Además de esta presencia del animal metafórico que trata de resucitar sus rasgos vitales, es posible encontrar también la convivencia del texto y la tachadura. El texto apela a la razón como una de aquellas cosas propias del hombre: el texto ilegible, incompleto y borrado se pone al nivel de la huella de las veladuras verdes, amarillas y blancas que abarcan todo el cuadro; aquí la marca humana se ve atropellada y enterrada por la huella de los animales, los que no podemos ver, los que dejaron señal de su paso con puntos y trazos rojos. Aquellos a los que, nosotros los dueños de los nombres, activamente desaparecemos en nuestra persecución de los fines del hombre, el único animal avergonzado de su animalidad.

 

 

miércoles, 7 de abril de 2021

Alejandro Magno: Pupilo de Aristóteles/ Parte I

Jesús Ramos Kallinikos

La vida es un enorme escenario en donde los espíritus se encuentran y sin embargo existen encuentros que resultan verdaderos choques de estrellas y de estos surgen las leyendas. Eso solo podemos verlo en retrospectiva y al hacerlo observamos que no todo es como se piensa.

Cuando Filipo II de Macedonia se dio cuenta que su joven hijo necesitaba una educación más profunda, no resulta extraño pensar que las mejores mentes de Grecia trataron de ser tomadas en cuenta. Platón había muerto cuatro años antes, había nombres prestigiosos que se mostraron sorprendidos cuando sus nombres no fueron convocados desde la capital del reino en ascenso, Macedonia. Entre estos sabios se encontraba un hombre cercano a los cien años, Isócrates, discípulo de Gorgias; entre sus recuerdos estaba el haber escuchado al propio Sócrates. Por otra parte estaba Espeusipo  el  escolarca de la Academia, quien además era el sobrino de Platón.

El hombre convocado fue Aristóteles, ahora incluso quienes no estén muy cultivados en alguna de las áreas donde destacó este hombre sabrán del peso del nombre. Y sin embargo en aquellos tiempos la fama meteórica de Aristóteles aún estaba por mostrarse. Es de suponer que ni el propio Filipo, quien tenía buen ojo (había perdido el ojo derecho) para mirar oportunidades donde otros solo veían desiertos, acertaría a pronosticar el gran legado que Alejandro y Aristóteles dejarían al mundo.

Pongamos un poco de contexto histórico, en el momento en que Filipo II entra junto con su Macedonia en el tablero geopolítico de Grecia. Las polis griegas pese a haber derrochado todas sus energías persiguiendo la hegemonía aun podían ser un hueso duro si Filipo se mostraba como un invasor  y hacía que estas se unieran.

Entre Atenas y Macedonia existía una tensión que era más cercana a un estado de guerra sin declarar. Pese a que la estrella argeada estaba en ascenso; Atenas seguía siendo el corazón de Grecia, la potencia cultural pese a su menguado poder militar.

A la edad de cuarenta años Aristóteles se convirtió en maestro de Alejandro y de otros chicos de la nobleza macedonia. Y aunque de algo sirvió su formación en la Academia a lado de Platón, sería un poco limitado el relato si solo se dejará acotado a esta circunstancia.

El padre de Aristóteles fue un médico llamado Nicómaco quien fuera médico de cabecera del rey y padre de Filipo en el norte de Grecia, bajo esta idea es muy probable que Filipo y Aristóteles se conocieran de jóvenes e incluso de niños. No debemos perder el detalle que Macedonia en ese entonces era un reino de muy poca importancia.

Durante sus primeros años de juventud Aristóteles parte hacia Atenas para estudiar con Platón y en algún  punto de ese periodo su ciudad natal es reducida a cenizas  por las guerras que serán parte de la atmosfera imperante. Después de veinte años en la academia de Atenas, deja esta ciudad a la muerte de Platón y se une a Hermias, un viejo amigo de la Academia en Atarneo, una polis griega ubicada en la costa de Anatolia, allí acudirá junto con otros compañeros y amigos de ambos.

Hermias era el gobernante de Atarneo, aquí se forma, por decirlo de alguna manera, una corte de filósofos. Ésta polis rendía tributo a Persia; sin embargo, Atarneo se había convertido en un punto de sospecha y rebeldía a los ojos persas.

Filipo tendría en Aristóteles a un importante personaje para la campaña que comenzaba a planear en secreto contra los persas. El motivo era que Aristóteles se había comprometido con la sobrina de su amigo y gobernante de Atarneo, Hermias.


Aristóteles fue tratado con la misma generosidad con la que eran tratados los ilustres griegos que acudían a la corte en Pella, donde se les solía proveer de todo lo necesario, al momento de ser elegido como tutor de Alejandro y de otros jóvenes nobles macedonios. En el caso específico de la educación de Alejandro, Filipo les proporcionó un espacio a las afueras de la capital del reino, se dice que tenía sus campos, manantiales y bosques.

No se sabe lo que aprendió Alejandro y los jóvenes elegidos, la vida posterior a los estudios del magno, dejan ver muchas pistas. Para darle mayor peso a esto es necesario comparar algunas de las relaciones entre maestros y alumnos. Existió entre los filósofos y los sabios de la antigüedad un constante intento por repercutir en jóvenes con la capacidad de llevar a la praxis a niveles mayores lo filosofado por sus maestros.

Tanto Sócrates como Platón intentaron repercutir en Alcibíades y en Dionisio II de Siracusa respectivamente, irónicamente sus pupilos tiraron por la borda las esperanzas de sus respectivos maestros; Alcibíades, si bien era talentoso y seducía a todos por su inteligencia y su carisma, era incapaz de controlarse y más bien poseía una personalidad bastante volátil: Dionisio, en cambio, poseía todo al alcance de su mano, pero tenía un carácter ligero, superficial y altanero.

El libro que se escribiría entre Alejandro y Aristóteles tendría si bien como protagonista al macedonio, mucho de lo que era Alejandro se lo debía a su maestro. El mismo Alejandro diría que a Filipo le debía la vida y un reino, pero fue Aristóteles quien le enseñó la forma como debía vivir la vida.

Como resultado de esto fue capaz de mostrar vergüenza o remordimiento cuando su actuar no fue digno, algunos relatos prueban esto, como en aquella ocasión en la que trató de atravesarse con la misma lanza con la que le había arrebatado la vida a Clito.

Alejandro no fue solo un conquistador: fue un explorador, amaba la zoología y la botánica, ciencias que aprendió con Aristóteles. Estando en la campaña persa se dio sus tiempos para poder conocer la flora y la fauna de los territorios donde su ejército invicto avanzaba e incluso envió animales y flora a Aristóteles.

Historiadores como Plutarco recogen historias donde Alejandro soltó antílopes, colocándoles collares de oro para saber cuánto vivían y las rutas y espacios que abarcaban. Del mismo modo Alejandro se interesó por la medicina, atendía a sus soldados heridos y llegó a recetar brebajes curativos a sus amigos íntimos durante los años que estuvo en Asia. El interés por la medicina es muy probable que también lo aprendiera de Aristóteles que recordemos era hijo de un médico y en aquellos tiempos ese tipo de conocimientos eran pasados de padres a hijos.

Figuraciones: desde lo cinematográfico hasta la abstracción épica. ( Breve comentario sobre la obra de tres artistas que he encontrado en Galería 16)

En este post me dedicaré a comentar tres obras que han llamado mi atención al asistir a la inauguración de Galería 16, he decidido limitarme...