miércoles, 4 de agosto de 2021

Del concepto a la acción: 

 La inteligencia


Últimamente cuando veo un post leo los comentarios, algunas veces termino invadida de indignación y otras muerta de la risa. Este escrito surgió a partir de los comentarios que leí sobre el encuentro entre Chumel Torres y Diego Ruzzarin, que generó bastante revuelo en las redes de ambos. Dejaré de lado mi opinión sobre ellos y lo que en su plática ocurrió limitándome a tomar aquello que llamó mi atención tras las publicaciones de sus seguidores, esto es, el concepto de inteligencia*, pues algunos comentarios ante tal encuentro decían más o menos así:

 “No están al mismo nivel de inteligencia”, “...es superior en inteligencia”,”...es más inteligente que…” etc. 

Dadas las frases anteriores, una de las comparativas entre ambos youtubers (además de su espanglish) giró en torno a su “inteligencia”, por lo que pensé ¿Qué es la inteligencia? ¿Cuál es una muestra de inteligencia? 

La inteligencia se ha estudiado desde hace mucho tiempo pero aún no podemos definirla del todo ni a satisfacción de todos. Algunas concepciones han identificado a la inteligencia como: 

-El desarrollo de pensamientos abstractos. 
-La capacidad de responder a la realidad. 
-Mecanismo biológico relacionado a la conducta. 
-Grupo de procesos mentales como la percepción, sensación, memoria, imaginación y razonamiento. 

Si sometemos a una examinación socrática las concepciones anteriores, seguramente caeremos en cuenta que estamos manifestando características de la inteligencia, pero no se está diciendo qué es la inteligencia y quizá con ello regresemos al goce por seguir preguntando para encontrar una respuesta, y digo goce porque en verdad lo es, preguntar y preguntar sin encontrar respuesta viviendo el placer por tratar de responder. 

Dejando de lado el ejercicio favorito del famoso bebedor de cicuta, quiero ahora recurrir a David Perkins, quien es uno de los investigadores actuales de la inteligencia, la creatividad y su relación con la educación (temas que ha trabajado muy de cerca con Gardner, que no me gusta nadita). 

Perkins menciona que la inteligencia es una triada de dimensiones: neuronal, la experiencial y la dimensión reflexiva. La neuronal tiene que ver con las capacidades que tenemos configuradas desde el nacimiento, por lo que no hay mucho que hacer para desarrollarlas. La segunda, como bien lo dice su nombre, se relaciona con las experiencias que tenemos en el día a día y que hacen que vayamos estimulando nuestros procesos mentales. Finalmente, la inteligencia reflexiva es aquella que posee un individuo para manipular y modificar sus procesos mentales, algo así como las denominadas habilidades metacognitivas que involucran el control y la planeación a través de la selección de diversas estrategias que nos ayuden a resolver una situación. 

Por ahora, tenemos que Perkins puede ser la base que va más allá de una explicación sobre la inteligencia, pues sus componentes teóricos son el cimiento de muchos métodos de enseñanza y aprendizaje. Afortunadamente, las investigaciones siguieron y Perkins, al igual que muchos investigadores se dieron a la tarea de identificar los rasgos de este complejo elemento de los sujetos, tal es el caso de Robert Stemberg, que enlista los componentes para analizar la inteligencia del siguiente modo: 

-Metacomponentes: Son procesos de control que se usan para planificar y tomar las decisiones que resuelven un problema. 
-Componentes de desempeño: Son los procesos mediante los cuáles se implementan los planes elaborados por los metacomponentes, pero estos se usan al momento de ejecutar una tarea. 
-Componentes de adquisición, retención y transferencia que se encargan de aprender nueva información, recuperarla y llevarla a distintos contextos y situaciones. Con estos se generan los nuevos conocimientos y que al formarse generan unos nuevos componentes. 

Finalmente, me gustaría terminar esta parte de lo que llamo “cimientos teóricos para la acción docente”, con una sintética lista de las capacidades básicas para reconocer la inteligencia, que además de complementar a los autores anteriores, nos ayudarán a reflexionar sobre la inteligencia artificial o los dispositivos inteligentes. Dichas capacidades son: 

-Clasificación de patrones, lo cual requiere establecer categorías 
-Capacidad de modificar la conducta, es decir, adaptarse. 
-Capacidad de razonamiento deductivo, lo cual requiere realizar inferencias lógicas 
-Capacidad de razonamiento inductivo, es decir, ir más allá de la información que se nos brinda y es a través de esta característica que podemos derivar reglas generales. 
-Capacidad de desarrollar modelos conceptuales, estos son los que usamos para conocer e interpretar al mundo. 
-Capacidad de entendimiento, lo que implica establecer relaciones, reconocer las implicaciones, y el uso de la intuición. 

Ahora bien, este escrito no sólo trata de desquitar el sentir sobre mi encuentro con el concepto de inteligencia y las ideas que fluyen cuando escucho o leo a alguien referirse a un ser como inteligente, sino que de estos encuentros siempre brotan chispazos para la práctica docente. 

Efectivamente (confirmo para los lectores más hábiles), este texto sirve para plantearse muchas ideas que servirán en el aula y que es con lo que quiero terminar este escrito, pues mi reflexión se encaminó a construir la relación del concepto de inteligencia con el de educación escolar. 

¿Cómo usar este breve texto en la práctica docente?

Si pensamos en los alumnos, podemos generar debates sobre el concepto de inteligencia, o usar sus características para analizar si algo es inteligente o no, o incluso puede partirse de este texto como un ejemplo en sí mismo y proponer a nuestros alumnos la búsqueda de un concepto usado en redes y escribir sobre él, investigando y colocando algunas de sus características que sirvan para explicar o tomar una postura. 

Otro uso de este texto es que una vez que nos hemos acercado al concepto, seguir investigando y con ello implementar estrategias que ayuden al desarrollo de los procesos implicados con la inteligencia como son: resolver problemas, tomar decisiones, transferir el conocimiento. Incluso, antes de trabajar en el desarrollo de estos tres últimos, se puede buscar, investigar o crear técnicas y estrategias que permitan al alumno establecer categorías, encontrar reglas generales, establecer relaciones ya sea entre situaciones o conceptos. 

Las sugerencias anteriores, se pueden trabajar bajo la etiqueta de desarrollo de competencias, desarrollo de habilidades cognitivas, estimulación de la inteligencia, propiciar situaciones para el desarrollo intelectual etc. 

Lo anterior, va “tejido” a un contenido, nótese que se estaría partiendo de que el principal objetivo es el desarrollo de una habilidad cognitiva y a ella se le adjunta el contenido, por lo que la evaluación entonces sería esa valoración para saber qué tanto se ha desarrollado la habilidad intelectual que se puso al centro. 

Antes de colocar el punto final, me gustaría que se tomen estas líneas como un ejercicio que pueda multiplicarse con otros conceptos como el de ética, lo bello, la salud, el bienestar, la pobreza etc. Pero sobre todo, que invite al lector-docente a abrir sus sentidos en cada situación diaria porque en lo cotidiano, en lo simple, en lo superficial, también hay raíces para la innovación.

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* Para este escrito usaré uno de mis libros que considero base para la práctica docente o lo que he llamado “Pentateuco de la praxis docente: Libro I”, dejo por aquí la fuente citada como el dios de la citación lo pide: Enseñar a pensar : aspectos de la aptitud intelectual / Raymond S. Nickerson, David N. Perkins; Edward E. Smith - Barcelona : Paidós , 1998

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